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Estados Unidos se apropió de Guam sin que España se enterara

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Estados Unidos se apropió de Guam sin que España se enterara

 

 

 

EN SU POLÍTICA EXPANSIONISTA, EN 1898 ESTADOS UNIDOS OCUPÓ LA ISLA ESPAÑOLA DE GUAM.  EN ESPAÑA TUVIERON NOTICIA DE AQUELLA APROPIACIÓN QUINCE DÍAS DESPUÉS

 

 

1.- Llegada de la marina norteamericana

2.- La rendición de los soldados españoles

3.- Tratados con Estados Unidos y Alemania

4.- ¿Por qué la isla de Guam era española?

 

 

1.- LLEGADA DE LA MARINA NORTEAMERICANA

Henry Glass fue un renombrado almirante de la Navy por haber tomado la isla de Guam a los españoles sin que se produjera ningún muerto o herido. Veterano de la guerra civil norteamericana, ya había sido nombrado capitán de navío cuando protagonizó ese hecho bélico incruento. Cuando Estados Unidos declaró la guerra a España, Glass fue puesto al frente del crucero Charleston y enviado a las islas Hawái.

En unas de las misiones encomendadas, recibió la orden de zarpar de Honolulu en dirección a las islas Filipinas dando escolta a tres buques de transporte de soldados, el City of Pekin, el Australia y el City of Sidney para reforzar a las tropas del almirante George Dewey. Antes de partir, recibió un sobre lacrado con determinadas instrucciones confidenciales, con la prevención de que no podría abrirlo hasta que estuviera en alta mar.

Una vez alejado de la costa, abrió el sobre que le ordenaba virar hacia la isla de Guam para tomarla en nombre de Estados Unidos, debiendo destruir las fortificaciones y los barcos españoles que hubiere. Así lo hizo, llegando al destino señalado al amanecer del día 20 de junio de 1898. Lejos de la costa, dejó anclados los tres navíos que escoltaba y entró en la bahía de San Luis de Apra, donde abrió fuego contra el fuerte de Santa Cruz mediante doce disparos de cañón. Pero, extrañamente, desde la isla no recibió ninguna señal y el oficial norteamericano paró el cañoneo.

Cuando los soldados españoles, ocupados en sus quehaceres diarios, advirtieron la presencia de los visitantes, se lo comunicaron al oficial de la aldea de Piti, donde estaba el desembarcadero de la isla. El capitán Pedro Duarte avistó los barcos norteamericanos desde la orilla. Se enconcontraban cerca de los arrecifes de coral que protegían el puerto de Apra, al sur de Agaña, capital de la isla y principal punto de desembarco. De inmediato avisó al teniente de navío Francisco García, capitán del puerto, que consideró que aquellos cañonazos no eran más que los saludos habituales de la llegada de un barco militar que va de paso.

García se desplazó hasta el Charleston en una barca llevada por cuatro marineros indígenas, acompañado por el padre José Bernardo Palomo, el primer sacerdote chamorro en la isla y persona muy influyente, y el doctor José Aguilar Romero, cirujano naval, para comprobar que el Charleston no era portador de ninguna enfermedad epidémica. También iba con ellos José Portusach, hijo de Francisco Portusach, un rico comerciante catalán de la isla, que hizo de intérprete. La situación de los soldados españoles era tan precaria que los Portusach tuvieron que prestar al oficial una de sus barcas.

Una vez que estuvieron ante Henry Glass, el oficial presentó sus disculpas al comandante norteamericano por no haber respondido a las salvas de saludo por falta de cañones. Los existentes llevaban más de un siglo sin usarse, su estado era muy erosionado por el salitre marino, y nadie quería dispararlos por miedo a que reventasen.

Glass le contestó que no era una salutación, sino disparos con fuego real, porque Estados Unidos hacía dos meses que estaba en guerra con España. Además, le hizo saber que el 1 de mayo la flota española de Filipinas había sido derrotada por el almirante George Dewey, que había tomado Manila, y que en ese momento acompañaba a tres transportes con una división de soldados al cargo del general Anderson. En consecuencia, el oficial español y sus acompañantes tenían que considerarse prisioneros. Francisco García se quedó estupefacto. Hacía dos meses que había pedido al Ministerio que le enviaran 600 fusiles para armar a los indígenas, en prevención de un posible conflicto, sin que hubiera recibido respuesta.

 

2.- LA RENDICIÓN DE LOS SOLDADOS ESPAÑOLES

El norteamericano lo pensó mejor y les dijo que les dejaba regresar a la isla, bajo su palabra de honor de que como prisioneros volverían al navío, para comunicar al gobernador de la isla que debía presentarse en el Charleston y así informarle del estado de guerra. El gobernador, Juan Marina, envió a su secretario que portaba una carta en la que les decía que no pensaba ir, porque las leyes españolas impedían obedecer a un oficial extranjero, y que era el norteamericano el que debía ir a tierra. Fueron y vinieron varias veces, hasta que Glass le notificó que tendrían un encuentro en Punta Piti para poner en claro la situación y los términos de la rendición.

Al día siguiente, el comandante norteamericano envió a tierra a un oficial con treinta marines para presentar al gobernador su ultimátum de rendición. A las 9 de la mañana  se encontraban en la playa y conminaban a los españoles a rendirse en el plazo de 30 minutos. Simultáneamente, las tropas de los otros barcos se prepararon por si tenían que intervenir.

El gobernador rechazaba la rendición. Sin embargo, los soldados del destacamento español se reunieron en Piti para estudiar la situación. Debido a la inferioridad numérica de la guarnición española, la escasez de cartuchos, la ausencia de fortificaciones adecuadas en la isla, y sin posibilidad de ayuda, pasado el plazo de 30 minutos el gobernador de la isla, el general Juan Marina rendía la isla haciendo constar lo siguiente:

“Sin defensas de ninguna clase, ni elementos que oponer con probabilidad de éxito a los que usted trae, me veo en la triste decisión de rendirme, bien que protestando por el acto de fuerza que conmigo se verifica y la forma en que se ha hecho, pues no tengo noticia de mi Gobierno de haberse declarado la guerra entre nuestras dos naciones. Juan Marina, General del destacamento en Guaján, 1898”

El gobernador, seis oficiales y los soldados españoles fueron hechos prisioneros a bordo del Sidney para su traslado a Filipinas. A las 4 de la tarde los infantes de marina del Charleston desarmaron a las tropas españolas y a los chamorros sin incidentes. Las armas requisadas fueron: 54 fusiles Mauser, otros 54 Remington y cuatro banderas. Según la prensa norteamericana, la escena fue conmovedora. Los soldados españoles salieron llorando por tener que marcharse de la isla.

Henry Glass tomó posesión formalmente de la isla de Guam en nombre de Estados Unidos. Mandó izar la bandera estrellada en el fuerte de Santa Cruz, tocar su himno nacional y disparar los veintiún cañonazos protocolarios para declarar la soberanía de Estados Unidos. Las órdenes de su gobierno eran que hiciera ondear la bandera sobre las fortificaciones y destruirlas. Sin embargo, cuando Glass vio el grado de deterioro en que se encontraban, decidió respetar aquellas ruinas. Los soldados españoles fueron conducidos al City of Sidney y, al llegar a Filipinas, los entregaron a los rebeldes tagalos, que no los liberaron hasta que se firmó la paz.

Desde Washington ordenaron a Glass que prosiguiera hasta Filipinas sin perder más tiempo porque su presencia allí era necesaria. Eso hizo que en la isla no permaneciera ningún soldado, ni español ni norteamericano, quedando sumida en una situación de anarquía. Los habitantes chamorros no acertaban a entender la inesperada situación. Sencillamente, lo que había ocurrido es que, aprovechando que España atravesaba por una situación de penuria económica, el presidente de Estados Unidos, William McKinlley, que se caracterizaba por un espíritu expansionista, trató de comprar la isla ofreciendo una importante cantidad de oro a la reina regente María Cristina de Habsburgo, lo que en realidad no era más que un gesto previo a la ocupación. Al recibir la negativa del gobierno español que presidía Práxedes Mateo Sagasta, tomaron la isla por la fuerza y gratis.

 

3.- TRATADOS CON ESTADOS UNIDOS Y ALEMANIA

Tras la retirada del ejército español de todos los frentes de ultramar, lo que se conoció como el Desastre del 98, el 10 de diciembre de 1898 Estados Unidos y España firmaron el Tratado de París, por el que España perdía sus colonias de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam. A Cuba, se le concedía la independencia, aunque en realidad permaneció bajo el dominio norteamericano, y Puerto Rico y la isla de Guam fueron territorios cedidos a Estados Unidos. Respecto a Filipinas, el Estado español recibió una compensación de 20 millones de dólares. Por parte de España la firma no fue realizada por ningún funcionario español, sino por Jules Cambon, embajador de Francia en Washington.

España se había quedado con el resto de las islas Marianas y los archipiélagos de las Carolinas y Palaos. Al año siguiente, España y Alemania acordaron que la primera vendía a la segunda todas esas islas por la cantidad de 25 millones de pesetas. El gobierno español estimó que carecían de valor y, de no efectuar la transacción, se podría originar otra guerra catastrófica con Alemania.

En cuanto a la situación en que quedó la isla de Guam después de la intervención de Henry Glass, se dio la paradoja de que, al haber recibido la orden de detener sólo a los militares españoles, allí quedaron los funcionarios y demás personal civil. Glass nombró gobernador a Francisco Portusach que, aunque era español, tenía ciudadanía norteamericana y estaba interesado en quedarse para mantener su comercio ballenero y otros negocios coloniales. Por unos meses, Portusach mantuvo la bandera española izada. Pero, al poco tiempo fue derrocado por el hispano-filipino José Sixto, que hizo valer su condición de funcionario de hacienda y mantuvo subida la bandera.

Otros incidentes surgieron, hasta que el gobierno de Estados Unidos envió al capitán Richard Leary frente un grupo de soldados para la construcción de una base naval. Y tampoco estuvieron exentos de dificultades. Los nativos no les reconocían y no les proporcionaban las provisiones que necesitaban. Habían pasado tres siglos bajo el dominio español y no comprendían qué hacían allí aquellas personas. No entendían su idioma, porque la lengua de los chamorros contiene al menos un 40 por ciento de palabras españolas.

 

4.- ¿POR QUÉ LA ISLA DE GUAM ERA ESPAÑOLA?

La causa de su pertenencia a España se remonta al 6 de marzo de 1521, cuando es descubierta por el navegante portugués Fernando de Magallanes en la expedición que, bajo bandera española, dio la vuelta al mundo. Años después, el 22 de enero 1565, el marino Miguel López de Legazpi, la tomó para el reino de España junto con el resto de las islas que conforman el archipiélago de las Marianas, así denominado por el jesuita Diego de San Vitores en honor a la regente Mariana de Austria.

Antes se conocía a Guam como la isla de los Ladrones, porque los nativos robaron a Magallanes gran parte del cargamento que llevaban. Más tarde, fue denominada por San Vitores como San Juan, pero tanto los nativos como los españoles la llamaban Guaján, y los extranjeros, Guam.

La isla tuvo una gran importancia estratégica. Situada en el Pacífico, frente China y Japón, era lugar de parada obligada para el avituallamiento de los galeones que hacían la ruta entre las Filipinas y Nueva España (México). En siglos posteriores los gobiernos enviaban allí a funcionarios de ideología liberal. Para ellos era casi un destierro, pero resultó muy beneficioso para la población, que aprendieron técnicas avanzadas de agricultura y los niños fueron escolarizados. Cuando llegaron los norteamericanos los derechos de los nativos eran equiparables a los de los españoles. El nombre de la isla volvió a sonar en el siglo pasado, durante la II Guerra Mundial cuando por su privilegiada situación fue ocupada por los japoneses.

 

 

 

Capitán Henry Glass

 

Crucero Charleston

 

El crucero Charleston en la bahía

 

Soldados españoles en Guam

 

Soldados españoles en Guam

 

Francisco Portusach

 

El padre José Bernardo Palomo

 

El francés Jules Cambón firmando el Tratado de París en nombre de España. 1898

 

Cañones españoles en el fuerte de Guam

 

 

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