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La larga amistad del papa Juan Pablo II con una filósofa

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La larga amistad del papa Juan Pablo II con una filósofa

 

 

 

POR SU CARACTER HISTÓRICO, HUMANO Y ENTRAÑABLE, REMEMORAMOS LA NOTICIA QUE LA BBC DESVELÓ EN 2016 SOBRE LA RELACION DE AMISTAD DEL PAPA JUAN PABLO II CON LA FILÓSOFA ANNA-TERESA TYMIENNIECKA 

 

 

BBC 15 febrero 2016

“Buscaba desde el año pasado una respuesta para estas palabras tuyas: ‘te pertenezco’”… “Y finalmente, antes de dejar Polonia, encontré un camino: un escapulario. (Con él demuestro) la dimensión en la que te acepto y te siento en todo tipo de situaciones, cuando estás cerca y cuando estás lejos”.

Son palabras escritas por Karol Wojtyla el 10 de septiembre de 1976, dos años antes de ser ordenado Papa y convertirse en Juan Pablo II. Su destinataria: la filósofa estadounidense de ascendencia polaca Anna-Teresa Tymieniecka, una mujer casada. Líneas como esa, contenidas en cientos de cartas, revelan la intensa amistad que ambos compartieron por más de 30 años. Aunque no hay en ellas evidencias de que el Sumo Pontífice rompiera el voto de celibato. La BBC tuvo acceso a algunas de las cartas escritas por Juan Pablo II, aunque no pudo ver las escritas por la mujer al futuro Papa.

Los documentos muestran una faceta poco conocida de Juan Pablo II. La amistad entre ambos comenzó en 1973, cuando Tymieniecka contactó con el futuro Papa, el cardenal Karol Wojtyla, entonces arzobispo de Cracovia, por un libro de filosofía que él había escrito. La mujer, que tenía entonces 50 años, viajó de Estados Unidos a Polonia para comentar el texto. Poco después, ambos empezaron a intercambiar cartas.

El esposo de Tymieniecka era Hendrik Houthakker, un distinguido economista de Harvard que tras el colapso del comunismo aconsejó al Papa sobre economía. Y en reconocimiento de esos servicios, el Sumo Pontífice le concedió el título de caballero papal. El matrimonio tuvo tres hijos.

La primera misiva escrita por el cardenal fue formal, pero a medida que su amistad creció, la correspondencia empezó a ser más íntima. Además, decidieron trabajar conjuntamente en una versión más extensa del libro Osoba i Czyn (Persona y Acción)un análisis fenomenológico escrito por Wojtyla sobre el actuar humano y publicado en 1969. La versión definitiva, ampliada junto con Tymieniecka, se publicaría en inglés en 1979, y se titularía The Acting Person (La persona que actúa). Tras la colaboración se reunieron en varias ocasiones, algunas en presencia del secretario de Wojtyla y a veces solos.

En 1974 le escribió a Tymieniecka que estaba revisando cuatro de las cartas que ella le había enviado en un solo mes, porque eran “muy significativas y profundamente personales”. También hay fotografías que atestiguan la relación, que nunca se han hecho públicas y que muestran a un Wojtyla relajado. Algunas son de caminatas en el campo y de jornadas de esquí a las que el futuro Sumo Pontífice invitó a su amiga. Tymieniecka incluso se unió a él en una acampada en grupo. Y también hay imágenes en las que se ve a la filósofa visitando al ya Papa en el Vaticano.

“Aquí está una de las pocas figuras trascendentales de la vida pública del siglo XX, el jefe de la Iglesia Católica, en una intensa relación con una mujer atractiva”, dice Eamon Duffy, profesor emérito de Historia del Cristianismo en la Universidad de Cambridge, del Reino Unido.

En 1976 el cardenal Wojtyla asistió a una conferencia católica en EE.UU. Y Tymieniecka lo invitó a quedarse con su familia en la casa de campo que ésta poseía en Nueva Inglaterra, en el noreste del país. Las cartas escritas por el futuro Papa después de aquel viaje reflejan a un hombre que lucha por encontrar sentido, en términos cristianos, a su relación, por lo que hace pensar que ella pudo haber revelado intensos sentimientos por él.

En una de estas cartas, fechada en 1976, él escribe: “Mi querida Teresa, he recibido las tres cartas. Escribes que estás destrozada, pero no puedo encontrar respuesta para esas palabras”. Y la describe como “un regalo de Dios”. La BBC no ha visto las cartas escritas por Tymieniecka. Se cree que copias de estas fueron incluidas en el archivo vendido a la Biblioteca Nacional de Polonia en 2008, seis años antes de su muerte. Pero no estaban junto a las cartas del Papa cuando éstas fueron mostradas a la BBC. Y la Biblioteca Nacional de Polonia no ha confirmado aún que tenga las cartas de la filósofa.

Marsha Malinowski, una comerciante de manuscritos raros que negoció la venta de estas cartas, cree que Tymieniecka se enamoró del cardenal Wojtyla en los primeros días de su relación de amistad. «Creo que se refleja completamente en su correspondencia», le dijo a la BBC. Tal era su amistad, que el que sería el líder de la Iglesia católica le dio a Tymieniecka una de sus posesiones más preciadas: un escapulario, un objeto devoto formado por dos pedazos pequeños de tela unidos con dos cintas largas para echarlo al cuello. Así lo revelan las líneas contenidas en una carta fechada en 10 de septiembre de 1976 con las que empieza este artículo.

El 16 de octubre de 1978, tras dos días de deliberaciones del cónclave, Wojtyła fue elegido sucesor de San Pedro. E inmediatamente después se dirigió a su amiga. “Te escribo tras el evento (su elección como Papa), para que la correspondencia entre nosotros continúe”, dice la carta. “Prometo que en esta nueva etapa de mi viaje recordaré cada cosa”, agrega.

El cardenal Wojtyla tuvo varias amigas, incluida Wanda Poltawska, una psiquiatra con la que también se escribió durante décadas. Pero las cartas que intercambió con Tymieniecka fueron en ocasiones emocionalmente más intensas, y en algunas analizaba el significado de su relación.

El papa Juan Pablo II murió en 2005, tras un pontificado de casi 27 años. Y fue canonizado en 2014, durante el pontificado de Francisco. Ese proceso suele ser largo y complejo, ya que se establece la duda procesal de si el candidato a santo “ha vivido las virtudes cristianas en grado heroico”, o si ha sufrido martirio por causa de la fe, y además se requiere de la realización confirmada de dos milagros. Pero Juan Pablo II fue declarado santo en nueve años, muy rápido comparado con otras canonizaciones.

Normalmente el Vaticano suele pedir todos los escritos públicos y privados a la hora de considerar a un candidato a santo, pero la BBC no ha podido confirmar si la Santa Sede revisó las cartas enviadas por Wojtyla a Tymieniecka. Y los expertos consideran eso algo crucial.

La Congregación para las Causas de los Santos, una de las nueve congregaciones de la Curia Romana, el conjunto de órganos de gobierno de la Santa Sede y la Iglesia Católica, explicó a la BBC que les corresponde a los católicos particulares decidir si deben enviarles los documentos o no. “Todos nuestros deberes fueron cumplidos”, contestó a la BBC por medio de un comunicado. “Todos los documentos enviados por los fieles en respuesta al edicto y todos los documentos hallados en archivos importantes fueron estudiados”.

Quien sí tuvo que haber sabido de la relación fue el régimen comunista de Polonia, de acuerdo a lo que cuenta el doctor Marek Lasota, quien estudia documentos de la época comunista en el Instituto Nacional de la Memoria de Cracovia. En la década de 1970 cualquier relación entre un religioso y una mujer era algo arriesgado. El régimen comunista de Varsovia consideraba a la Iglesia Católica su enemiga, y la policía secreta Służba Bezpieczeństwa, el Servicio de Seguridad del Ministerio de Asuntos Interiores o, simplemente SB, vigilaba a sus líderes constantemente. Lasota dice que la SB tenía un interés particular en el cardenal Wojtyla. “Instalaron (aparatos para llevar a cabo) escuchas telefónicas en su apartamento, y su teléfono estaba intervenido”, dice. “Cada carta era interceptada y revisada, tanto las privadas como las oficiales”.

La Biblioteca Nacional de Polonia se opone a la interpretación de que la de Wojtyla y Tymieniecka fuera una relación única. La institución insiste en que fue una de muchas amistades que el Papa tuvo a lo largo de su vida. Pero Carl Bernstein, el veterano periodista y ganador del Pulitzer por destapar el “escándalo Watergate” junto a Bob Woodward cuando ambos trabajaban para el diario estadounidense Washington Post, disiente. Él fue el primer escritor en señalar la importancia de Anna-Teresa Tymieniecka en la vida de Juan Pablo II. La entrevistó en la década de 1990 para el libro His Holiness (Su Santidad Juan Pablo II y la historia oculta de nuestro tiempo), que escribió junto al especialista en temas del Vaticano Marco Politi. “Estamos hablando del santo Juan Pablo. Es una relación extraordinaria”, dice. “No es ilícito, pero sí fascinante. Cambia nuestra percepción de él”.

 

ABC – EFE

La amistad entre Karol Wojtyla y Tymieniecka empezó cuando ella contactó con el entonces cardenal y arzobispo de Cracovia en 1973 para consultarle sobre un libro de filosofía que él había escrito. Después de un viaje de la estudiosa, de 50 años, a Polonia para analizar ese trabajo, comenzó la correspondencia entre ambos, que se fue haciendo más íntima a medida que avanzaba su amistad y, según la BBC, llegó a mostrar un conflicto emocional. Al principio, se encontraron varias veces, a menudo solos, para trabajar en una versión ampliada de ese volumen, Persona y Acción. En 1974, él escribía que estaba releyendo cuatro cartas de su amiga porque eran “tan llenas de significado y profundamente personales”.

Las fotografías que divulga la BBC muestran al futuro Papa en momentos de relajamiento, y en una de ellas aparecen ambos hablando durante una excursión de camping, él en pantalón corto y camiseta y ella con una falda larga. Según la cadena pública, Wojtyla la invitó a acompañarle en caminatas por la montaña y salidas de esquí, y hay imágenes de visitas de ella al Vaticano.

En 1976, el entonces cardenal asistió a una conferencia en Estados Unidos y Tymieniecka le invitó a quedarse en su casa familiar en el campo en Nueva Inglaterra. Es posible que en esa visita ella le revelara «intensos sentimientos», aventura la BBC, pues la posterior correspondencia por parte de él, añade la emisora, muestra a un hombre luchando por comprender sus propios sentimientos. “Querida Teresa, he recibido las tres cartas. Escribes sobre estar rota por dentro, pero no pude encontrar una respuesta a estas palabras”, escribe Wojtyla en una carta fechada en septiembre de 1976. También la describe como “un regalo de Dios” y, en una carta del 10 de septiembre de 1976, confirma que le regala un escapulario y añade: “La dimensión en la que acepto y te siento en todas partes y en todo tipo de situaciones, cuando estás cerca y cuando estás lejos”.

Tras convertirse en Papa, le escribió más misivas, en una de las cuales le dice que la correspondencia continuará. “Prometo que lo recordaré todo en esta nueva fase de mi viaje”, reza el texto. La cadena pública británica no pudo ver las cartas escritas por la filósofa, aunque se cree que éstas se incluyen en una colección vendida por ella a la Biblioteca Nacional de Polonia en 2008, seis años antes de su muerte.

La Biblioteca no ha confirmado si tiene las cartas, y también subraya que la relación entre ambos no fue inusual. Juan Pablo II murió en 2005, tras un mandato de 27 años, y durante su vida tuvo varias amigas, entre ellas la psiquiatra Wanda Poltawska, explica la BBC.

 

AGENCIAS

Las misivas enviadas por Karol Wojtyla fueron vendidas a la Biblioteca de Polonia en 2008 por la propia Tymieniecka. Además, tras su muerte, salieron a la luz decenas de fotografías que demuestran la amistad entre ambos, según informa la BBC, que este lunes emitirá el reportaje ‘El secreto de las cartas del Papa Juan Pablo II’. Por su parte, fuentes del Vaticano han indicado a The Guardian que el documental contiene “más humo que fuego”.

Wojtyla y Tymieniecka, casada y con tres hijos, se conocieron en 1973, cuando él era cardenal arzobispo de Cracovia. Durante cuatro años, ambos colaboraron en una versión en inglés de un libro de filosofía escrito por Wojtyla. Asimismo, la filósofa le ayudó con varias biografías.

Sin embargo, la cadena británica afirma que su amistad se prolongó y se apoya en cartas como una enviada por Wojtyla desde Roma en el otoño de 1974, en la que define las misivas que le enviaba su amiga polaca como “con mucho significado y profundamente personales, aunque estén escritas en un código filosófico”.

Durante su amistad, el Papa le regaló su escapulario y la filósofa, por su parte, le invitó a pasar unos días junto a su familia en su casa de campo cuando Wojtyla fue elegido para encabezar una delegación de obispos polacos en un evento católico en EEUU.

Tras esta estancia, el entonces cardenal escribió una carta a Tymieniecka en la que dice: “Si no tuviera esta convicción, una certeza de Gracia, y de actuar en obediencia a ella, no me atrevería a actuar así”. La carta podría ser una respuesta a otra misiva enviada por ella, pero la BBC no ha tenido acceso a las cartas escritas por la filósofa polaca.

Tras ser elegido Papa, ambos amigos continuaron escribiéndose, sobre todo, cuando a Juan Pablo II le diagnosticaron parkinson en la década de los años 90. Ella le visitó en el Vaticano y le envió fotografías. Después de su última visita a Polonia en 2002, él escribió: “Nuestra tierra, tantos lugares que conocimos, donde tuvimos conversaciones que fueron tan importantes para nosotros, donde experimentamos la belleza de Dios”. Se vieron por última vez en 2005, el día anterior a la muerte de Wojtyla.

 

 

Karol Wojtyla

 

Anna-Teresa Tymieniecka

 

 

 

 

Fotografías. Bill y Jadwiga Smith – BBC

 

 

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