En 1810 los franceses dividieron España en 38 prefecturas
TRAS LA INVASIÓN FRANCESA, EL REY JOSÉ BONAPARTE DIVIDIÓ ESPAÑA EN 38 PREFECTURAS y 111 SUBPREFECTURAS QUE ERAN UN DESPROPÓSITO
En España hubo un rey llamado José Bonaparte I, “Pepe Botella” para muchos, que dividió el país en prefecturas y subprefecturas, siguiendo el modelo de los departamentos de Francia. El mapa era un disparate. Un pueblo salmantino muy pequeño como Navarredonda de la Rinconada fue designado subprefectura, con la misma categoría que Zamora, León y Segovia, mientras que la ciudad de Ávila desaparecía del mapa. Y sin embargo, Astorga y Ciudad Rodrigo fueron convertidas en capitales de prefecturas.
José Bonaparte fue nombrado rey de España por su hermano el emperador Napoleón Bonaparte. Llegó a Madrid el 20 de julio de 1808, poco después del comienzo de la Guerra de la Independencia. Para controlar el territorio a su manera y sin ningún principio lógico, troceó el territorio nacional en 38 prefecturas y 111 subprefecturas, además de Baleares y Canarias, bajo el pretexto de modernizar la Administración. Madrid quedó convertIda en un área metropolitana como París.
El 17 de abril de 1810 publicó un real decreto aprobando el mapa general de la península, que prescindía de los antiguos reinos y de la conciencia de la adscripción de los habitantes a sus respectivos territorios, que veían cómo unos se solapaban con otros. El proyecto fue realizado por el mexicano José María Lanz, un descendiente de navarros nacionalizado francés. Lanz era un hombre de mar. Había ingresado en la Real Compañía de Guardias Marinas de Cádiz y por esa relación con el agua, trazó un mapa en el que prevalecía el curso de los ríos. La Librería Viuda de Quiroga de la calle Carretas de Madrid comercializó dicho plano.
La disposición fue firmada por Mariano Luis de Urquijo, ministro de Estado, un bilbaíno que había cursado Filosofía, Leyes y Cánones en la Universidad de Salamanca, donde adquirió las ideas reformistas de sus profesores Juan Meléndez Valdés y Ramón de Salas. El Rey le encomendaba todo tipo de trabajos burocráticos porque era de su absoluta confianza. Urquijo detestaba a los Borbones, a la nobleza, a los religiosos, y propuso que se incautaran los bienes a todos los que hubieran huido de España, gracias lo cual se hizo inmensamente rico.
Tomamos como ejemplo la provincia de Salamanca, donde el desafuero estuvo a cargo del prefecto Antonio Casaseca, una especie de gobernador civil, que se hizo famoso por su amistad con el general francés Paul Thièbault, a quien daba las pautas para realizar el canje de prisioneros con el guerrillero Julián Sánchez “el Charro”. Obviamente, cuando los franceses tuvieron que salir de España, Casaseca hubo de partir con ellos.
Existieron dos prefecturas, llamadas Tormes y Águeda. En la primera, la capital era Salamanca, y había dos subprefecturas: Zamora y Toro, llegando su límite norte hasta Benavente. En la segunda, la capital era Ciudad Rodrigo, contando con dos subprefecturas: Béjar y Navarredonda de la Rinconada, un pequeño pueblo que no llegaba a los trescientos habitantes, un dislate.
En el resto de Castilla y León, el mapa contenía las siguiente prefecturas: 1. Esla. Capital en Astorga y dos subprefecturas: Benavente y León. 2. Duero y Pisuerga. Capital en Valladolid y dos subprefecturas: Segovia y Aranda de Duero. 3. Carrión. Capital en Palencia y dos subprefecturas: Carrión de los Condes y Cervera de Pisuerga. 4. Duero Alto. Capital en Soria y dos subprefecturas: Burgo de Osma y Medinaceli. 5. Arlanzón. Capital en Burgos y dos subprefecturas: Logroño y Calahorra.
Posteriormente, en 1833, el ministro de Estado Javier de Burgos delimitó el país en 49 provincias y 15 regiones. Salamanca perdió dos importantes territorios: Piedrahita y El Barco de Ávila, en favor de la de Ávila, y Hervás y Baños de Montemayor, que pasaron a pertenecer a la de Cáceres.
Fernando Peón

Mapa general de la península. 1810

El rey José Bonaparte I

