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Ramón del Valle-Inclán y el principio de los números mágicos

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Ramón del Valle-Inclán y el principio de los números mágicos

 

 

 

EN ‘TIRANO BANDERAS’ VALLE-INCLÁN APLICA A LA NARRACIÓN DOS NÚMEROS MÁGICOS Y UN ESQUEMA GEOMÉTRICO ROMBOIDAL

 

 

A lo largo del siglo XX, la crítica literaria ha ido variando acerca de la figura de don Ramón María del Valle-Inclán. Primeramente, le consideraron integrante de la Generación del 98, más tarde, le vieron en el Realismo Mágico propio de Hispanoamérica, por su estancia en México. Pero no, porque su realismo consiste en el esperpento, en la deformación de la realidad, debiendo encuadrársele por su estilo como el último modernista español.

En su obra aparecen temas pintorescos, exóticos e hinduitas, en la que tuvo una gran influencia el teósofo Mario Roso de Luna, el mago de Logrosán, seguidor de la rusa Helena Blavatsky, que propagaba las ciencias ocultas. Éste encabezaba una tertulia de carácter científico en el Ateneo de Madrid a la que Valle-Inclán asistía asiduamente. Se trataba de un grupo minoritario porque en la Docta Casa eran los hombres de letras los que predominaban.

Ambos ateneístas fueron grandes amigos. Roso de Luna dedicó a Valle-Inclán el segundo libro de su Biblioteca de las Maravillas: “Al místico cantor de la lámpara maravillosa”. Por su parte, Valle-Inclán se inspira en Roso para su personaje don Filiberto de Luces de Bohemia, en el que menciona diversos círculos relacionados con el karma, el que proyecta una lámpara sobre la mesa de don Filiberto en la redacción de prensa, o la propia calva redonda de éste, como la de Roso de Luna, a quien cita implícitamente: “Reaparece el teósofo en su sonrisa plácida, en el marfil de sus sienes, en toda la ancha redondez de su calva”.

La filosofía hindú ocupa un importante lugar en La Lámpara Maravillosa valleinclanesca, con yoguis de Bengala abstraídos y meditabundos, reflejando temas que eran objeto de debate en la tertulia del Ateneo, como el esoterismo o cualquier conocimiento impenetrable.

 

TIRANO BANDERAS Y LOS NÚMERO MÁGICOS

Con la novela Tirano Banderas Valle-Inclán se sitúa en la cima del esperpento. No es resultado de la inspiración del autor, sino de la búsqueda de una narración que se amolde a una construcción geométrica romboidal y numérica preconcebida, y a un conjunto de simetrías que surgen de ella, como consecuencia de la aplicación del principio de los números mágicos, combinando el 3 y el 7.

La obra está dividida en partes y las partes en libros. Las partes son 7. Las 3 primeras y las 3 últimas tienen cada una de ellas 3 libros, la central 7. Si sumamos todos los libros llegamos a la cifra de 25. Pero, además, hay 1 prólogo y un epílogo que, por su carácter y su extensión, equivalen a los libros. El número total de libros es, pues, de 27, o sea, 3 por 3 y por 3. Aceptando el signo para los libros, la estructura general del libro puede representarse gráficamente como sigue:

 

 

Este esquema habla de un lenguaje muy claro: la organización de la narración según el principio de los números mágicos no es el fruto caprichoso del azar, sino el resultado de un esfuerzo arquitectónico consciente e intencionado, y esta peculiaridad de Tirano Banderas no es un fenómeno aislado.

La acción abarca un lapso de 3 días en un marco constituido por la sublevación de Filomeno Cuevas contra el tirano. Este marco también está dividido en 3 momentos cronológicamente invertidos. Si el primero de estos momentos está colocado en el prólogo, el segundo aparece situado en el séptimo libro de la parte central, y el tercero en el tercer libro de la séptima parte. Y continúa, ya prácticamente sin interrupción, en el epílogo.

El principio de números mágicos también rige en las intervenciones o apariciones de todos los personajes que desempeñan en la obra papeles de cierta importancia. El tirano aparece en 7 libros; don Enrique Cepeda, 3 veces; el licenciado Sánchez Ocaña, otras 3 y el coronelito de La Gándara, también 3. En total, 9 veces (3 por 3). Estos personajes aparecen explícitamente, actúan y hablan.

Pero hay otros casos en que están presentes sólo implícitamente, no hablan ni se les menciona, pero actúan de manera que su presencia es evidente. Y la suma de esas presencias explicitas e implícitas da un número mágico. Así, de las 7 presencias del ranchero Filomeno Cuevas, 3 son implícitas y 4 explicitas. Lo mismo se podría decir de Zacarías el cruzado y otros.

 Para algunos críticos, esta intrincada arquitectura del texto fue desvelada por el académico Alonso Zamora Vicente, porque participó en varias ediciones de Tirano Banderas, la primera en 1978. Pero no fue él, sino el cervantista checo Oldrich Belic, quien lo expuso en 1977  en su libro  Análisis de textos hispanos. Belic fundó una escuela de hispanistas en la antigua Checoeslovaquia, donde la literatura española era desconocida, y recibió en nuestro país la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica.

 

 

 

 

VER   ¿QUIÉN ERA MARIO ROSO DE LUNA?

 

 

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