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sábado 22 junio 2024
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La anécdota de Miguel de Unamuno con el guitarrista Andrés Segovia

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La anécdota de Miguel de Unamuno con el guitarrista Andrés Segovia

 

 

LA REACCIÓN DE UNAMUNO CUANDO VIO QUE ALBERT ROUSSEL LE DABA DOS BESOS AL GUITARRISTA ANDRÉS SEGOVIA EN PARÍS

 

 

1.- La carrera internacional de Andrés Segovia

2.- Los dos besos de Albert Roussel a Andrés Segovia

3.- ¿Fueron dos besos o uno?

 

 

1.- LA CARRERA INTERNACIONAL DE ANDRÉS SEGOVIA

La carrera internacional del concertista de guitarra clásica Andrés Segovia comenzó en París el 7 de abril de 1924, en el concierto que tuvo lugar en la sala del Antiguo Conservatorio Nacional, ofrecido como homenaje al compositor Claude Debussy, fallecido pocos años antes. Era su primera actuación en Europa y consideró un honor que don Miguel de Unamuno asistiera a la audición, en momentos en que se hallaba en situación de exiliado en la capital francesa a causa de la dictadura del general Primo de Rivera.

De aquel evento tenemos noticia por la larga entrevista que la periodista María Antonia Iglesias realizó a su antiguo conocido Andrés Segovia en 1973. El padre de María Antonia era el director orensano y virtuoso pianista Antonio Iglesias Álvarez, que había sido profesor de la Escuela Normal de Música de Paris y ejerció la crítica musical durante muchos años en el diario ABC. Los dos músicos fueron grandes amigos y Académicos de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Los inicios de Andrés Segovia fueron duros. Pero su buena formación artística pronto le abrió las puertas de famosos profesionales que supieron valorar su talento. El primero de ellos fue el hispano cubano Joaquín Nin, profesor de la Schola Cantorum de París y padre de la escritora Anaïs Nin. Por él conoció a su primera esposa, la cubana Adelaida Portillo, con quien se casó en 1920, estableciéndose en Lausanne (Suiza) como residencia provisional.  

También formaron parte de su círculo renombrados compositores, como Albert Roussel, que el año anterior había estrenado con un rotundo éxito la ópera Padmavati en el Teatro de La Ópera de París. Otro fue Paul Dukas, compositor de obras tan conocidas como El Aprendiz de Brujo, sinfonía que Walt Disney incluyó en su película Fantasía de dibujos animados.

Pero, sin duda, el más cercano para él era Manuel de Falla, amigo de Joaquín Nin, Isaac Albéniz, Paul Dukas y Debussy. Amistad que también compartía con Maurice Ravel, Igor Stravinsky, Pau Casals, Pablo Picasso… Falla era el autor de la pieza para guitarra Homenaje a la tumba de Debussy elaborada en agradecimiento por la ayuda que le prestó en París introduciéndole en los ambientes culturales de la ciudad.

 

2.- LOS DOS BESOS DE ALBERT ROUSSEL A ANDRÉS SEGOVIA

En el citado concierto dedicado a Claude Debussy, se sentaron en el palco de honor la segunda esposa y viuda del compositor Emma Debussy (Emma Bardac), Joaquín Nin, Albert Roussel, Paul Dukas y Manuel de Falla. Además, por sugerencia de Andrés Segovia, Mme. Debussy invitó a don Miguel de Unamuno y a la propia esposa del concertista.

Segovia sentía admiración por aquellos intelectuales, como Salvador de Madariaga y el propio Unamuno, que tuvieron que exiliarse de su país. Más tarde, consideraría al Rector como el padre de la República, por ser el mayor opositor a la dictadura de Primo de Rivera. Sin embargo, Unamuno nunca mostró interés por la música ni por el mundo que le rodeaba.

Al finalizar el concierto, sucedió que Andrés Segovia acababa de interpretar una pieza de Albert Roussel, que éste había compuesto expresamente para el guitarrista, titulándola Segovia. Siguiendo el rito francés, con aquella barba hirsuta que le caracterizaba, Roussel se dirigió al concertista y le dio dos besos en las mejillas. Unamuno se debió sobrecoger ante aquella inesperada expresión de afecto del compositor e increpó a Segovia: “¿Por qué besa usted a ese tío? ¡Eso es una cochinada!”. Sin duda, el guitarrista quedó estupefacto por el temor de que los presentes hubieran entendido a Unamuno, porque el significado de la palabra francesa cochon es tal cual suena.

La anécdota forma parte de la mencionada entrevista publicada en 1973 en el número 23 de la revista Los Españoles y reproducida en el número 9-10 de la revista Roseta (2015-2016) de la Sociedad Española de Guitarra.

 

3.- ¿FUERON DOS BESOS O UNO?

Pero, esa entrevista no fue la única en que Andrés Segovia relató lo sucedido en el concierto de París. En 1960, Marino Gómez-Santos, periodista y afamado biógrafo de intelectuales en el exilio, a los que conoció personalmente, le había realizado otra para el diario Pueblo. En ella, Segovia se mostraba más explícito respecto del comportamiento de Albert Roussel:

“El público, insistentemente, me hizo bisar la obrita de Falla, que es una de las obras más breves, pero más intensas que se han escrito para el instrumento. No fue tan cortés, sin embargo, para la obra de Roussel, que pasó con aplausos no cálidos. Ambos vinieron, Falla y Roussel, fueron a abrazarme después del concierto. Falla, a la usanza española, me apretó la mano y me dijo: ‘Gracias’. Roussel, ligeramente resentido porque yo no había bisado su obra, se acercó y me dio un beso en la mejilla derecha. Nin, que estaba enterado de todos los matices de las costumbres francesas, me informó que Roussel no había quedado muy satisfecho de mi falta de disposición para bisar su obra, puesto que solamente me había dado un beso y no dos, como parece ser el rito de los compositores con relación a sus intérpretes”.

 

 

 

Andrés Segovia

 

Joaquín Nin

 

Albert Roussel

 

Manuel de Falla

 

Miguel de Unamuno en París

 

 

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