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Buenaventura Durruti, desterrado en Fuerteventura por la República

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Buenaventura Durruti, desterrado en Fuerteventura por la República

 

 

BUENAVENTURA DURRUTI Y UN CENTENAR DE ANARQUISTAS FUERON DESTERRADOS DURANTE LA REPÚBLICA. EL LÍDER OBRERO PASÓ CUATRO MESES EN FUERTEVENTURA

 

 

1.- La revuelta anarquista del Llobregat

2.- La deportación de Buenaventura Durruti

3.- Destierro en Fuerteventura

4.- Don Ramón Castañeyra

 

 

1.- LA REVUELTA ANARQUISTA DEL LLOBREGAT

El 18 de enero de 1932 un grupo de mineros anarquistas se apoderaron de los Ayuntamientos de la cuenca del Llobregat. La Guardia Civil de Gerona, Lérida, Barbastro y Zaragoza sofocó la rebelión en tres días. Los insurrectos se entregaron al no encontrar apoyo en el resto de España. Se les aplicó la recién aprobada Ley de la Defensa de la República, por la que 108 detenidos fueron deportados a Guinea Ecuatorial.

La revuelta se produce el día anterior cuando el líder anarquista Buenaventura Durruti, que acababa de regresar del entierro de su padre en León, acude a la zona minera de Figols para dar un mitin ante una gran masa, haciéndoles ver que la solución a sus malas condiciones de trabajo estaba en la revolución, porque tras los nueve meses de la proclamación de la República, el gobierno no había hecho nada por la clase obrera.

Así fue como los trabajadores de la industria del textil, del fosfato y del carbón de la zona del Llobregat, apoyados por el sindicato CNT, se confabularon para declarar una huelga general. Se constituyeron en una comunidad libertaria que no reconocía la autoridad del Estado, ni la propiedad privada, y suprimió la circulación del dinero. Aquel movimiento sólo duró cinco días, pero el resultado final fue desastroso, con un saldo de 75 muertos y más de 100 heridos entre los obreros y los miembros de la guardia civil que intervinieron.

 

2.- LA DEPORTACIÓN DE BUENAVENTURA DURRUTI

Todos los detenidos fueron conducidos al puerto de Barcelona y encerrados en el vapor Buenos Aires, un viejo buque amarrado para ser llevado al desguace. Se trataba de un mercante ya utilizado en la Guerra de Cuba, que se vio convertido en una improvisada cárcel, en tanto que el Gobierno decidía qué hacer con ellos. Finalmente, propuso que aquellos anarquistas, entre ellos, Buenaventura Durruti, fueran deportados a Guinea Ecuatorial, no sin antes pasar por un bronco debate en las Cortes, donde la decisión gubernamental fue aprobada con los votos en contra de diputados que anteriormente habían sufrido el exilio o el destierro durante los años de la dictadura de Primo de Rivera, como Ramón Franco, Rodrigo Soriano o Eduardo Ortega y Gasset. El motivo era que se les aplicaba la denostada Ley de Defensa de la República, que había sido ideada para reprimir a golpistas de derechas, no a lideres obreros, aunque fueran anarquistas.

Después de veinte días encerrados en el barco, el gobierno no quiso que los detenidos salieran de él y, aunque estaba en muy malas condiciones, el Buenos Aires soltó amarras el 10 de febrero y se dirigió hacia Bata acompañado por el destructor Cánovas del Castillo, recogiendo algunos prisioneros más al pasar por Valencia y Cádiz.

 

3.- DESTIERRO EN FUERTEVENTURA

Al llegar la expedición a Bata, las autoridades coloniales no vieron con buenos ojos que los deportados permanecieran en Guinea Ecuatorial, porque los prisioneros estarían custodiados por soldados nativos y se creaba un mal precedente. En consecuencia, el capitán del Buenos Aires recibió la orden de llevarlos al Sáhara. A su llegada a Villa Cisneros, también se les impidió el desembarco. El motivo era que entre ellos iba Durruti, considerado como una persona muy radical que podría alterar la tranquilidad de aquellas tierras.

Después de 24 días en alta mar, se declara una epidemia a bordo. Aquella situación era un problema más para el gobierno porque la gente empezó a enfermar y uno de ellos muere. El capitán recibe la orden de dirigirse a Las Palmas, donde los deportados son distribuidos en tres grupos. Alguno se queda allí. El mayor número es enviado de nuevo a Villa Cisneros, y un tercero compuesto por los más extremistas, entre los que estaba Durruti, a la isla de Fuerteventura, adonde llegan el 13 de abril embarcados en el Cánovas del Castillo.

En Puerto del Rosario, el contingente es recluido durante algunos días en un cuartel. Pero, posteriormente, serían alojados en el mismo hotel donde Miguel de Unamuno había permanecido cuatro meses en 1924, pudiendo moverse libremente por la isla. De la vida diaria de Durruti durante algo más de cuatro meses que permaneció en Fuerteventura se tiene noticias por algunas comunicaciones que se conservan con su compañera y su hermana. La mayor parte del día lo pasaba junto al mar, tomando el sol, igual que Unamuno, que lo hacía totalmente desnudo en la terraza del hotel.

Mientras tanto, en Madrid seguía la polémica por el destierro de los anarquistas. El Ateneo de Madrid pide su retorno. Aseguraba que su situación era ilegal porque se les había aplicado la mencionada Ley de Defensa de la República, que era antidemocrática. Lo pidió el coronel de aviación Ramón Franco y los socios recogieron varios pliegos de firmas que enviaron al jefe de gobierno Manuel Azaña. Así, el 17 de agosto son llevados a Las Palmas y puestos en libertad. Luego, marchan a Tenerife para embarcar en el navío Ciudad de Córdoba  de regreso a Barcelona, después de que Durruti diera un encendido mitin en la Plaza Weyler de Santa Cruz.

 

4.- DON RAMÓN CASTAÑEYRA

En 1971, el historiador Abel Paz, biógrafo de Buenaventura Durruti, pidió información a don Ramón Castañeyra, que fue gran amigo de Unamuno y propietario del hotel, acerca del modo de vida de Durruti en la isla durante su destierro. El majorero le contestó el 12 de julio en una larga carta facilitándole diversos aspectos.

Entre otras cosas, Castañeyra le narró algo que afectaba directamente a su propia familia, ya que cuando Franco se sublevó el 18 de julio de 1936, un hermano suyo se encontraba en Barcelona y fue denunciado a la FAI de ser contrario a la República, lo que suponía la muerte segura. Durruti le salvó la vida y le dio protección.

Así lo contaba: “Tenía subidos ingredientes anarquistas, y yo era su antagonista en todas las discusiones que teníamos en lo atenente a la ideología de ambos. Pero mi hermano llegó a Barcelona de la villa de Madrid el 20 de julio de 1936; y se vio acusado de fascista por uno de los camareros del buque, que se acordó de que nos había visto conversar. Se dirigió a él (a Durruti) expresándole que era hermano mío. Fue suficiente para que le colocara en una casa de confianza, evitándole el paseo terminal”.

También le facilitaba detalles de su personalidad: “Recuerdo que este anarquista de acción y muy audaz era también muy sentimental, pues estando aquí me leyó una carta de su compañera, en la que le comunicaba que una hijita de ambos estaba muy enferma, y con dificultad pudo terminar de leer porque la emoción que lo embargaba se lo impedía… Durruti, aquí, hacía una vida ordenada y contemplativa. Me pedía libros, pues yo hice amistad con él, que yo le prestaba. Y se pasaba horas en el malecón del muelle. Le gustaban mucho las mujeres, con las que tuvo ciertos éxitos… Con sus compañeros de destierro siempre estaba a la greña. Les decía que eran burros, que no comprendían las cosas, y se quejaba de que apenas sabían leer”

(Foto. Buenaventura Durruti junto a cuatro compañeros. Fuerteventura. 1932)

 

 

Buenaventura Durruti

 

Vapor Buenos Aires

 

Durruti durante el destierro

 

 

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