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Juan Manuel Hernández, un bejarano olvidado

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Juan Manuel Hernández, un bejarano olvidado

 

 

JUAN MANUEL HERNÁNDEZ FUE CANTERO, PINTOR, PROFESOR EN LA ESCUELA DE ARTES Y OFICIOS… ERA EL HERMANO MAYOR DEL ESCULTOR MATEO HERNÁNDEZ

 

 

1.- Primeros años

2.- Labor profesional

3.- Juan Manuel Hernández en la prensa

4.- Las desavenencias con Candelario

5.- Los Juegos Florales

6.- La Exposición Regional

7.- Los “chanchullos” según Hernández

8.- Anticlericalismo

9.- Incidencias y picaresca

10.- Juan Manuel Hernández emigra a Argentina

 

 

1.- PRIMEROS AÑOS

José Manuel Hernández Sánchez era hermano del escultor Mateo Hernández, cantero como él y como su padre, Casimiro Hernández Cardo, quien les adiestró en el uso del cincel y la maceta. El padre era el maestro del taller, Juan Manuel el oficial, y Mateo el aprendiz. Sin embargo, les llamaban “los silleteros”, porque cuando no tenían trabajo, toda la familia hacía sillas en aquella casa de la calle de La Solana número 4, incluida su madre, Juliana Sánchez Pereira. Don Emilio Muñoz García describió a su padre como “un hombre vigoroso, pero encorvado por el ejercicio de su penoso trabajo, y siempre cubierto con un sombrero de anchas alas, descolorido y deformado por el sol y por las lluvias”.

Ingresa en la Escuela de Artes y Oficios en 1884. un centro inaugurado cinco años antes que, prácticamente, era un colegio privado subvencionado por el Estado con enseñanzas muy liberales, al que también acudieron alumnos como Pedro Dorado Montero, que luego sería un famoso penalista, y Juan García Nieto, posteriormente, vicepresidente del Ateneo de Madrid. Aunque aún no tenía la edad requerida, se matricula en Dibujo de Adorno y Figura, con autorización del director, Primo Comendador y Téllez, que había sucedido al filósofo don Nicomedes Martín Mateos. Pero, desafortunadamente, Juan Manuel Hernández deja los estudios el año siguiente porque ha de acompañar a su familia a Ledrada, adonde su padre fue enviado por la empresa del ferrocarril para la que trabajaba para continuar con el tramo Fuentes de Béjar-Ledrada.

 

2.- LABOR PROFESIONAL

La vida profesional de Juan Manuel Hernández no estuvo exenta de dificultades. Pronto participó en la renovación del Teatro Principal de Béjar, hoy Cervantes con el estilo modernista de la época y realiza panteones para el cementerio. Pero, en 1897, muere su madre y su padre cae en una profunda depresión. Ello le obligó a hacerse cargo de su trabajo de cantería. Sin embargo, sacaba tiempo para continuar por las tardes en la Escuela de Artes y Oficios, consiguiendo un buen resultado en Dibujo Lineal, con el que consiguió una beca de 500 pesetas para los cursos siguientes.

Cuando en 1900 acaba los estudios, ya llevaba dos años casado con Ángela Rodríguez Villalón. La Escuela le valora como el mejor alumno y le comisiona por cuenta del Estado para que vaya a la Exposición Universal de París de ese año, donde conoce la obra de autores como Rusiñol y Sorolla. A su regreso, el claustro de profesores, que presidía Marcelino Cagigal Valdés, le nombra profesor ayudante meritorio en la materia de Dibujo Artístico.

En 1901, confecciona para el Ayuntamiento el plano para la rehabilitación de las escuelas de la Corredera, que agradó mucho a la corporación y es nombrado maestro de obras interino, cargo que ostentará hasta 1909. En el mismo año, presenta varios cuadros al óleo en la Exposición de Pequeñas Industrias de Salamanca, siendo galardonado con Medalla de Plata y Diploma. Y vendió dos cuadros al Ayuntamiento: el retrato del general Tena, que intervino en las guerras carlistas y el de la monumental Puerta de la Villa, que por su carácter histórico colocaron en el salón de plenos.

También realiza el crucifijo del Calvario de Valdesangil. Cuando Mateo Hernández lo vio, quedó asombrado, porque su hermano nunca había esculpido la piedra. Ese fue el detonante para que Mateo empezara a dejar la cantera y se interesara por la escultura. Juan Manuel le animó a ello: “Tú sí que podrías esculpir en piedra, porque tienes el talento y conocimientos necesarios”. De hecho, alguna vez le pasó por la cabeza esculpir los Picos de Valdesangil.

En 1903, cuando ya llevaba trabajando dos años como meritorio en la Escuela, ésta le nombra profesor numerario de Dibujo de Adorno, con una asignación de mil pesetas anuales, para suplir la plaza del profesor granadino Cayetano Vallcorba y Mexía, que había sido destinado a Madrid. Efusivamente, le felicita José María Blázquez de Pedro en su periódico Patria y Letras por ser un acto de justicia. Blázquez ya le había dedicado su primer libro titulado Latidos. Colección de doscientos cantares, impreso por la Imprenta Salmanticense.

Durante cuatro años, también estuvo dando clases gratuitas de materias artísticas a cien mujeres, lo que combinaba con las clases de Dibujo Artístico y Modelado de la enseñanza obrera junto con Vicente Gómez Briz. Y realizaba pequeños dibujos en tinta china para tarjetas postales que editaba la Viuda de Aguilar.

 

3.- JUAN MANUEL HERNÁNDEZ EN LA PRENSA

Una faceta desconocida y polémicade Juan Manuel Hernández , fue la de su actividad como corresponsal del periódico semanal El Dardo de Plasencia, fundado por el tipógrafo Generoso Montero y el impresor Ángel Ramos García. En sus crónicas el pintor bejarano informaba de lo que acontecía en Béjar con un estilo muy peculiar, porque a menudo se desahogaba hablando en primera persona.

Cuenta sucesos como éste: “Paseando el domingo por la tarde por la Plaza Mayor, una agraciada jovencita, llevando en sus brazos un niño de ocho meses, en compañía de una hermana suya. Viendo la primera de ellas que cerca pasaba su ex novio y autor de su deshonra, instó a la criatura a que le llamase papá. No debió gustarle el simpático nombre que otros hombres escuchamos con tanta satisfacción y placer, que emprendiendo a bastonazos, hubiera dado fin a las indefensas mujeres y al niño, a no haberlo impedido el público y las autoridades. La joven, su hermana y el niño resultaron con leves contusiones. El noble y valentón agresor se llama Daniel Macías, escribiente. Fue conducido a la perrera entre los denuestos del público que quería deshacerlo”.

Y anuncia que empieza a publicarse por primera vez el semanario Patria y Letras por el ex director y fundador del que fue El Joven Patriota, José María Blázquez de Pedro. En el nuevo periódico, que salía los domingos, Juan Manuel Hernández será un asiduo colaborador. En el tercer número apunta: “Lo que es tema de vivos comentarios desde que empezó a publicarse Patria y Letras es la valentía con que ataca al periódico integrista La Victoria. La opinión general aplaude esa campaña que era tan necesaria contra ese periódico tan intransigente”.

 

4.- LAS DESAVENENCIAS CON CANDELARIO

Los problemas entre Candelario y Béjar a principios del siglo XX se centraron fundamentalmente en un prolongado «pleito de aguas» y en el control del aprovechamiento del río Cuerpo de Hombre, que nace en la sierra y atraviesa en primer lugar la villa chacinera. Los coritos dividían el caudal en varias corrientes para saneamiento y para alimentar sus industrias, incluyendo fábricas de papel, lo que causaba que, aguas abajo, el río que era vital para la industria textil de Béjar, no llegara con la fuerza suficiente, lo que provocó enfrentamientos históricos.

El pianista José María García Vallejera se quejaba de que Hernández hubiera llamado zulús a algunos habitantes de Candelario que cometían salvajadas. El profesor de música señalaba a Béjar replicando que “en algunas poblaciones se tiene a sus hijos sin trabajo y muertos de hambre”. A lo que contestaba Hernández que “no lo estarían los muy pocos que los están si otras poblaciones más aprovechadas no les quitasen las aguas que mueven las importantísimas y numerosas fábricas, mal que les pese a los detractores de ellas, en las que ganan el sustento”.

Hernández añadía: “Esta situación es insostenible, ver que la Guardia Civil vigila el río y que a pesar de todo, el agua no viene, nos la roban sabiendo que legalmente, cuantas veces nos la disputa ante los tribunales, otras tantas nos han reconocido el derecho y se nos reconocerá siempre, porque Béjar existe muchos siglos antes que Candelario y desde su primitiva existencia la posee con pleno derecho… Candelario es un pueblo de ayer, formado por una cuadrilla de aventureros o segadores, que admirando las fértiles praderas y las hermosas vegas de las estribaciones de la sierra, decidieron posesionarse de ellas formando una colonia que paulatinamente ha ido en aumento con el contingente de los pueblos inmediatos”

Acusaba a García Vallejera de alegar inexactitudes: “Según me parece, en vez de piano, en la presente ocasión, nos ha tocado el violón”. A lo que Vallejera replicaba en la prensa contendiente: “Que si toco el piano o el violón, él por el contrario, no toca el pito, ni toca ná”.

 

5.- LOS JUEGOS FLORALES

En 1903 se celebró en Béjar la Exposición Regional de Bellas Artes, Industria y Agricultura, con una programación que comprendía actos muy variados, entre ellos, los Juegos Florales.

El poeta José María Gabriel y Galán fue el triunfador obteniendo el prestigioso galardón de la Flor Natural en este certamen con el poemas «Amor de Madre», y en la siguiente edición con El Castañar, siendo este último uno de los más populares del siglo XX en la localidad bejarana.

Gabriel y Galán, originario de Frades de la Sierra, consolidó su fama nacional gracias a estos concursos que se prodigaban por la geografía nacional. Además de sus triunfos en Béjar, ya había obtenido el máximo galardón en los Juegos Florales de Salamanca en 1901 con su poema El Ama, que estuvo presidido por Miguel de Unamuno, quien posteriormente fue su valedor en los ambientes de Madrid.

En aquella ocasión, la reina fue Ana Gómez Rodulfo y su corte estaba formada por Leandra Gómez Rodulfo, Pura Galindo Vera, Carmen Rodríguez Ollero, Pantaleona Antúnez, Susana Petit, Amalia Rodríguez Arias, Juana Rodríguez Zúñiga, Gabina López Tenorio y Justa Gómez Rodulfo.

 

6.- LA EXPOSICIÓN REGIONAL

El director de la Exposición fue el “pintor y poeta” salmantino Ricardo Mateos García, Hijo Adoptivo de Ciudad Rodrigo que, junto con la comisión organizadora, programó los Juegos Florales ya mencionados, un Certamen Musical y varios desfiles de un Batallón Infantil creado para la ocasión. Mateos también editó un periódico semanal, El Abejar, dedicado principalmente a informar sobre la exposición.

Entre las sombras, hay que mencionar las diferencias surgidas con los detractores y también entre los organizadores, que enrarecieron el ambiente en algunos momentos de las celebraciones, empañando el resultado final de las mismas. El diario El Heraldo de Madrid se lamentaba el 18 de setiembre de ello: “Es una verdadera lástima que las pésimas condiciones de luz no permitan apreciar la belleza de muchas de las obras expuestas”

Los incidentes fueron constantes. Hernández dio noticia de que José María Blazquez de Pedro, como director del periódico La Dinamita, fue denunciado dos veces por Ricardo Mateos, por injurias y calumnias, concretamente, por haber dicho que se había quedado con cien varas de paño del Batallón Infantil y por haberse guardado once pesetas de los miembros de la comisión del producto de una de las capeas que se había dado a beneficio de ese Batallón.

 

7.- LOS CHANCHULLOS SEGÚN HERNÁNDEZ

La Exposición Regional de Béjar comenzó con grandes expectativas a nivel nacional, pero terminó siendo un sainete de despropósitos. La crónica de Hernández revela comportamientos inadecuados, en los que él mismo resulta afectado. Algunas veces su relato se hace ininteligible, porque se entremezcla con los protagonistas, y escribe en primera persona dando pocos nombres y datos, como si los destinatarios no fueran los lectores del periódico, sino otras personas de difícil identificación que ya sabían que se dirigía a ellos.

Cuenta los ‘chanchullos’ denunciados por Juan Requena contra Ricardo Mateos, director de la Exposición: “Esto viene a conformar mi aserto en este periódico de que exposiciones como la aquí verificada ‘deshonran más que honran’, porque ya teníamos la noticia de cosas poco limpias”. Hernández da cuenta de ello “para presentar al público a un vividor que no repara en medios a fin de lograr lo que se proponga, que esta ave en la región que anida, fingiendo y exponiendo las más nobles y progresivas empresas, embauca a cuentos puede”.

En uno de esos enjuagues relata que el jurado de la sección de Bellas Artes, formado por Ricardo Mateos, Juan Requena y Nicanor Álvarez Gata, acordó dar los dos premios de escultura a dos señores llamados Pola y Cabrera. Ricardo Mateos se opuso porque éstas dos personas no participaban en el concurso. Requena y Álvarez Gata consiguieron convencer a Mateos para concederles una tercera medalla. Días después, Pola y Cabrera se presentaron en la Exposición y le dijeron a Ricardo Mateos “que le esperaban fuera para darle dos palos, dos tiros o lo que quisiera, dirigiéndole algunos piropos”.

Uno de ellos propuso hablar con Mateos a solas, una conferencia que duró tres horas, tras la cual los dos salieron con un semblante alegre y jovial. El resultado fue que Mateos dio un certificado a los otros dos miembros del jurado en el que les daba plenos poderes para otorgar premios a quien y como quisieran. Después de aquello, siempre se le vio tomando café con aquellos señores, que naturalmente, pagaban ellos.

Lo mismo sucedió con Hernández, nuestro corresponsal. Pola y Cabrera le preguntaron qué premio quería recibir por los cuadros con los que participaba. Les contestó que el que mereciera. Le aseguraron que le darían un tercero, pero a la hora de la verdad, no le dedicaron ni una mención.

 

8.- ANTICLERICALISMO

En plenas fiestas se celebraron las honras fúnebres por las víctimas de la Revolución de 1868, unos actos muy concurridos por los bejaranos, acompañados por el partido de la Union Republicana, “con su preciosa bandera de seda con los tres emblemáticos colores”, matizaba Hernández. El cortejo iba precedido por los maceros, que abrían paso al alcalde, el republicano Sebastián Lara, y varios cargos del Ayuntamiento, que no pasaron de la puerta de la iglesia de San Juan, donde se efectúan los funerales. Después continuó la comitiva hasta el cementerio de San Miguel donde tomaron la palabra varios asistentes.

Por otra parte, un ciudadano vio para su espanto que encima de la puerta de entrada a la Exposición ondeaba una bandera con un cáliz y discutió con uno de los empleados para que lo quitara. Así lo vio Juan Manuel Hernández: “Vean ustedes hasta dónde llega la ignorancia. ¿No quiere ver usted el cáliz en el escudo que está puesto? Pues hace usted mal, porque cerrando los ojos, ya no lo ve. Pero infeliz, sepa usted que aquí no tiene otra representación que la del escudo de la ciudad de Cuenca. De manera que, si usted no quiere que las armas de Cuenca sean un cáliz, rómpale usted el bautismo a quien le dio tal emblema. Pero no barbarice”.

 

9.- INCIDENCIAS Y PICARESCA

Los bejaranos querían que en aquellos días de fiesta hubiera alguna corrida de toros, y Hernández explica el nuevo conflicto: “Sabed que si no hay corridas de toros en los días de festejos, tienen la culpa el señor Lara (el alcalde) y algunos concejales, porque el señor Murcia, que tiene la alternativa en Madrid y en Sevilla, se comprometía a venir y dar una de seis”.

El motivo que adujo el Ayuntamiento para denegar el permiso era que la plaza necesitaba varias reparaciones y no daba tiempo a hacerlas. Pero, Hernández, refiriéndose al matador Bartolomé Jiménez Najar, conocido como el Murcia, aclaró que “él mismo se comprometía a hacer las reparaciones por su cuenta, y la obstinación municipal implica un perjuicio para para las arcas municipales, para el comercio y la industria de Béjar”. Finalmente, para acallar las quejas de los aficionados, el Ayuntamiento autorizó que se celebraran dos capeas al estilo popular, bajando al ruedo todos los aficionados que quisieran.

Por otro lado, no podía faltar la picaresca de alguien. Esta vez se trataba de una señorita y de un pintor que “hizo el Canelo”. Hernández reseñaba así el caso: “¡Ojo! El pintor señor Canelo, queriéndose dar a conocer en nuestra Exposición como retratista, solicitó retratos de varias familias para ampliarlos, retratos que distinguidas personalidades de Béjar, amantes del arte, se apresuraron a enviar, y que figuran ya entre los cuadros a exponer”. (Algo similar a lo que en nuestros días ha hecho el pintor Florencio Maillo en la localidad serrana de Mogarraz)

Entre las personas que aceptaron había una joven que exigió al artista que le pagara por adelantado la fotografía que iba a enviarle, engañándole, pues le dijo que le cobraba tres pesetas, pero que, en realidad, le había costado cinco. Después de que el pintor hizo el retrato, la joven se opuso a que lo exhibiera en público, pidiéndole más dinero. No sabemos si el retrato terminó expuesto, pero Hernández le aconsejó que la denunciara en el juzgado porque se trataba de una estafa.

Por todo ello, el balance que Juan Manuel Hernández dio de la Exposición Regional el día de la clausura no fue muy favorable: “No ha pasado de ser un ensayo de Exposición reportando a la población donde tales ensayos se efectúan más deshonra que honra, porque los forasteros que lo han visto sufrieron el primer desengaño al hallarse con instalaciones que no tenían más que tres o cuatro objetos en algunas secciones. Las más concurridas fueron las de paños de Béjar y la de cuadros, habiendo en esta última mucho y muy malo que nunca debió ponerse al lado de las hermosísimas obras de Checa y Álvarez Gata”.

 

10.- JUAN MANUEL HERNANDEZ EMIGRA A ARGENTINA

Siguiendo con su trayectoria vital, en la familia Hernández hay una buena noticia. El rector de Salamanca, Miguel de Unamuno, ha conseguido que la Diputación Provincial conceda una ayuda de 1.250 pesetas a Mateo Hernández para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, lo que llena de satisfacción a su hermano Juan Manuel. Una vez más, Unamuno solícito a ayudar a los bejaranos.

En los años 1908 y 1909, Juan Manuel Hernández construye el Salón Variedades, en la calle Parrilla 39, en calidad de maestro de obras, que más tarde sería el Cine Castilla. Se trata de un edificio de marcado estilo modernista en el que colaboran el tallista Guillermo Orencos y el carpintero Valentín Ortíz. Al finalizar la obra, regaló los planos que había confeccionado al Ayuntamiento y comunicó al alcalde su intención de marchar a Argentina.

En aquellos años la situación económica en Béjar era crítica y se produjo el auge de la emigración. Los obreros de las fábricas textiles trabajaban en situaciones precarias y las máquinas no paraban ni de día y de noche. Aumentaron los casos de tuberculosis que causó numerosas víctimas, entre ellas, una hija de Juan Manuel de cuatro años y una hermana de su compadre Blázquez de Pedro de veinte. Su padre Casimiro falleció el 24 de agosto de 1909 y Juan Manuel no lo dudó más. Partió una semana después. Unos cinco años después lo haría Blázquez de Pedro hacia Panamá.

Mateo Hernández había estado un tiempo en París en 1911, y viendo la situación familiar y laboral que se le presentaba, también optó por fijar su residencia en la capital francesa en 1913, donde los comienzos también fueron difíciles.

Una vez en Buenos Aires, Juan Manuel Martín se hizo contratista de obras, estableciéndose en la calle Yatay 446 en el centro de la ciudad, desde donde en 1921 escribe una carta al bejarano don Emilio Muñoz García, que sería la última noticia que se tiene de él. En ella le manifiesta que hacía tiempo que no sabía nada de su hermano Mateo. Es de suponer que supiera que el año anterior su hermano había triunfado en París en Salón de Otoño, donde vendió su Pantera al barón de Rothschild por 60.000 francos. Entonces, ni Picasso tenía ese caché.

Hoy, Juan Manuel Hernández es un bejarano olvidado. Por eso, es de agradecer la mención que de él hizo el arquitecto Pablo Puente Aparicio en su trabajo “El Arte en Béjar. 1900-1950”.

Fernando Peón

 

 

Béjar. La Corredera

 

Plaza Mayor. Palacio Ducal

 

Salón Variedades

 

Crucero de Valdesangil

 

Cartel. Feria Regional de Béjar. 1903

 

Su hermano Mateo Hernández esculpiendo a su padre Casimiro

 

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