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Carl Bratli enseñó danés a Miguel de Unamuno

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Carl Bratli enseñó danés a Miguel de Unamuno

 

 

 

EN GRAN PARTE, EL CONOCIMIENTO QUE LOS PAÍSES NORDICOS TIENEN DE LA CULTURA HISPANA SE DEBE AL DANÉS CARL BRATLI

 

 

CUANDO CARL BRATLI CONOCIÓ A UNAMUNO

Carl Bratli fue un prestigioso hispanista danés nacido en Odense. Desde muy joven se interesó por las lenguas romances, que estudió en la Universidad de Copenhague bajo la dirección del filólogo y lingüista Kristoffer Nyrop. Se licenció en Teología en 1897 y, ese mismo año se trasladó a Salamanca para estudiar Literatura Española en el curso 1897-98. A partir de entonces, el castellano formó parte de su vida. Fue traductor y autor de varios libros históricos y lingüísticos.

En dicho curso, Bratli conoció a Miguel de Unamuno, a quien le llegó como caído del cielo, porque pasaba por cruciales momentos de crisis anímica en relación a sus razonamientos filosóficos y creencias religiosas, y se interesaba por las obras de los autores nórdicos para salir de su abatimiento. El danés le enseñó los elementos básicos de su idioma, tras lo cual Unamuno ya pudo continuar profundizando en él y leer al filósofo y teólogo Soren Kierkegaard.

En un tono muy ufano, el 3 de abril de 1900, dirigió una carta a Clarín comunicándole que había leído al filósofo Georg Brandes y al dramaturgo Henrik Ibsen, gracias a que había aprendido danés, “tarea facilísima sabiendo alemán e inglés”. Hay la creencia generalizada de que Unamuno había sido un autodidacta, que había aprendido por sí mismo el danés para leer a Kierkegaard. Pero, no fue exactamente así. Ahí estuvo Bratli, que se lo recordó en una carta escrita en castellano: “…se acordaría usted como tuve el gusto de iniciarle en los misterios de mi idioma, uno de los pocos germánicos que no poseía usted, pero que aprendió para lograr a estudiar el gran Kierkegaard en su original”. Esa era una de las cartas que conforman la correspondencia conocida entre ellos desde 1909 hasta 1934.

Para la revista Ínsula, la impronta de Kierkegaard en la obra de Unamuno resulta evidente en novelas como Niebla y San Manuel Bueno, mártir, pero sobre todo, en el ensayo Del sentimiento trágico de la vida, donde el Rector se muestra tan existencialista como el filósofo danés, dando a sus teorías un sentido teológico.

 

EL HISPANISMO DE CARL BRATLI

La producción literaria de Bratli fue ingente. En 1909 publicó su primer libro, que versaba sobre el rey Felipe II, una obra con la que saltó a la fama tanto en Dinamarca como en España, y por la que fue nombrado Doctor Honoris Causa en 1928 por la Universidad Central de Madrid, a propuesta de la Facultad de Letras. Y, en 1917, publicó la primera edición del Diccionario Noruego-Danés Español, que fue ampliando durante toda su vida.

La buena relación que mantenía con los intelectuales y políticos españoles fue tal que le convirtió de facto en un representante de España en Dinamarca. Presidió la Asociación Dano-Española desde 1931, cuyo fin era mantener los vínculos culturales entre Dinamarca y los países de habla hispana. Esta entidad promovió la Exposición de Arte Español de la Sociedad de Artistas Ibéricos, que en setiembre de 1932 tuvo lugar en el en el Palacio de Charlottenborg de Copenhague, contando con la colaboración de Ginés Vidal, embajador de España en la capital danesa.

En 1934, dicha asociación organizó un homenaje a Unamuno en Copenhague, a la que no asistió, en mérito a su continuado estudio de la obra de Kierkegaard. El 23 de noviembre, el Rector escribió una carta de agradecimiento a Bradli en la que le decía: “Me parece que ya es hora, mi excelente amigo, de que conteste a todos los que con usted contribuyeron en ese Copenhague, que tan vivo lo tengo sin conocerlo de vista, al homenaje que se me otorgó… ahí en ese Copenhague que conozco a través de mis lecturas danesas…no sé cuándo podré realizar mi viejo deseo de conocer de vista y toque esas tierras escandinavas que tanto me han atraído desde hace años.”

En 1948, el embajador de España en Dinamarca, Francisco Agramonte, comunica a Bratli que la Real Academia Española le propone como Académico correspondiente para colaborar desde su país con dicha institución. El 5 de marzo de ese año escribe una carta de agradecimiento al director, Antonio Casares, en la que le envía sus antecedentes con la lengua y cultura españolas, y entre ellos, le manifiesta: “He tenido la dicha de conocer y admirar a gran número de eruditos y sabios corifeos de España… Miguel de Unamuno, a quien tuve el honor de darle lecciones del danés en 1897…”. (En 1943, cuando Dinamarca estaba ocupada por los nazis, Agramante y Bratli acogieron a un importante colectivo de españoles que tuvieron que huir de Berlín). Desafortunadamente, la labor de Carl Bratli en pro de la difusión de la cultura hispana hoy es desconocida.

Fernando Peón

 

Carl Bratli

 

La Casa Museo Unamuno de Salamanca guarda la obra completa de Soren Kierkegaard, que el Rector fue adquiriendo por sucesivos volúmenes. Según su directora, Ana Chaguaceda, “por fortuna, se conservan en su biblioteca personal, con anotaciones, traducciones en los márgenes y párrafos subrayados que debieron causar especial impresión en él”.

 

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